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las plantas se vieron favorecidas por la labor de la fotosíntesis (respiración,
producción de azúcar y concentración de la baya, no por deshidratación).
Al final hemos sobrevivido al verano viviendo un, así llamado, ´otoño de oro’. Un octubre seco y soleado nos regaló temperaturas agradables durante el día y muy frescas durante la noche, estimulando una maduración muy calmada y delineada del fruto concentrándose en la misma vid. Salieron uvas concentradas con una carga de botrytis irregular, entre 0-50% del total. Gracias a un verano no muy caluroso se ha aumentado la carga de extractos y minerales de las uvas, pero no el grado de azúcar. Condiciones perfectas para la variedad Riesling, vinos de mucho carácter sin grado de alcohol elevado. Los vinos reposan aún en la tranquilidad de la bodega, camino de convertir todas las condiciones del año 2010 en su mismo reflejo - vinos incomparables del valle del río Mosel - afianzando su carácter fresco y sus matices minerales, siempre con un poder de guarda inconmensurable... Deseamos que los disfruten.
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